En esta clase hicimos una actividad muy interesante, y bien estructurada donde se acumulaban puntos por fichas y su intercambio. Me pareció que estaba muy bien diseñada, de tal forma que te obligan a trabajar por las fichas (porque importa para la calificación) y se logra que te metas en el juego de forma dedicada. Lo de aplaudir cuando alguien ascendía me pareció molesto desde el principio, porque no tenía mucho sentido si a veces las fichas que te tocaban te hacían ascender en automático. Otro problema era que, al momento de que alguien rompía las reglas, no solamente no se los castigaba, sino que ni siquiera nadie les decía. Debo decir que a mí también me pasó que rompía las reglas en automático, en ese afán de ganar. Ni siquiera era que quisiera romper las reglas por rebeldía o algo: simplemente pasaba porque no veía un control en ese sentido. Un poco por suerte y otro poco por darme cuenta de la necesidad de hacer muchas transacciones antes que los demás, pasé a la mesa de los círculos amarillos en la tercera ronda. Ahí vi que las distancias entre nosotros, que llevábamos 95-90 de calificación, y los demás, era demasiado grande, y les estábamos afectando la calificación, así que entre Juanita y yo propusimos que debíamos bajar a propósito nuestra calificación para reducir la desigualdad. Esto funcionó bien, aunque debería haberlo comunicado mejor a los demás en las otras mesas, porque si nosotros lo hacíamos y después los nuevos no lo hacían, la solución no tendría mucho sentido. Creo que igual no habría funcionado muy bien porque no habría fomentado la competitividad en el juego,y con una persona que jugara fuera de esas reglas esta persona mantendría su status a costa de los demás de la mesa de hasta arriba, y de todos los demás.
Emprendekidz
En
esta clase les dimos una presentación sobre la historia del dinero, donde
buscábamos que tuvieran una mejor idea de cómo surge el concepto de billetes y
monedas, y que razonaran cómo fue el proceso mediante el cual la gente decidió
intercambiar de esta manera desde el trueque.
En
esta actividad me sentí muy bien, porque los niños estuvieron bastante
tranquilos, y participaron activamente durante el curso de la clase, con ideas
bastante coherentes. Creo que ayudó mucho que el maestro se quedó en el salón,
lo que implicó que los niños se sintieron más controlados. Sin embargo, me
quedo pensando que no debería ser así: en un escenario ideal, deberíamos ser lo
suficientemente capaces para no requerir estoClase 2: Continúa el juego de la desigualdad.
No pude asistir a esta clase por un evento deportivo, pero me enteré que cambiaron las reglas y que hubo mucha corrupción. Me imagino que si me hubiera tocado hacer las reglas habría planteado la posibilidad de una especie de impuesto redistributivo, donde por encima de cierto límite tuvieras que disminuir tus ganancias, y si estabas debajo de cierto límite tu puntaje fuese el límite, de tal forma que redujésemos la brecha y pudiéramos seguir jugando sin afectar tanto nuestra calificación. Otra buena idea que escuché habría sido que todas las fichas valieran lo mismo, para evitar el sesgo de las amarillas hacia la mesa de arriba.
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